El peligro de comprar mercadería barata: lo que el último gran decomiso le enseña a tu negocio
Si manejás un negocio comercial, una tienda de abarrotes o una distribuidora en Costa Rica, la tentación de conseguir inventario a precios sumamente bajos siempre ronda tu puerta. Sin embargo, el Ministerio de Hacienda acaba de enviar un recordatorio muy serio de los riesgos de jugar al límite con los proveedores. La Policía de Control Fiscal, que es el cuerpo policial encargado de vigilar la entrada de mercancías al país, realizó un megaoperativo en San Joaquín de Flores, en Heredia, donde decomisó cientos de miles de productos de contrabando que estaban almacenados en bodegas privadas.
El allanamiento, ejecutado junto con la Fuerza Pública y las municipalidades de la zona, terminó con la incautación de más de 424 mil unidades de productos variados. Entre los artículos confiscados había cigarrillos, licores, medicamentos, pastas de dientes, desodorantes y calzado. Todos estos productos ingresaron al territorio nacional esquivando los impuestos aduaneros y sin contar con los permisos sanitarios necesarios para venderse al público. Este golpe inició gracias a una denuncia anónima de ciudadanos que notaron movimientos extraños de camiones en las bodegas, lo que demuestra que las autoridades están prestando mucha atención a las señales del comercio informal.

¿Qué significa esto para tu empresa?
Este decomiso no es un hecho aislado que solo afecta a los grandes contrabandistas. Tiene un impacto directo en la forma en que debés manejar las compras de tu pyme. Cuando un proveedor informal te ofrece productos a un precio por debajo del mercado, usualmente es porque no pagó el Impuesto sobre el Valor Agregado (IVA) ni los aranceles de importación correspondientes.
Si decidís comprar mercadería de dudosa procedencia para ahorrarte unos colones, te enfrentás a tres problemas graves que pueden quebrar tu negocio de la noche a la mañana.
Primero, perdés el derecho a deducir el gasto. Para que Hacienda acepte una compra como deducible en tu declaración anual de la Renta, que se presenta mediante el formulario D-101, necesitás contar con una factura electrónica debidamente autorizada. Los proveedores informales no emiten este comprobante. Al final, vas a tener que pagar más impuesto sobre la renta porque no tenés cómo justificar ese costo de venta ante la administración tributaria.
Segundo, te exponés al decomiso total. La Policía de Control Fiscal y las municipalidades tienen la potestad de realizar inspecciones en comercios locales. Si encuentran productos sin el etiquetado de importación legal o sin el registro sanitario del Ministerio de Salud, se llevarán toda la mercadería. Vos vas a perder el dinero que le pagaste al proveedor y los productos que pensabas vender.
Tercero, arriesgás el cierre del negocio. Vender medicamentos sin autorización, licores adulterados o productos sin control sanitario acarrea multas económicas severas y la clausura inmediata de tu local por parte de la municipalidad o del Ministerio de Salud. El daño a la reputación de tu marca frente a tus clientes puede ser irreparable.
¿Qué tenés que hacer y cuándo?
No tenés que esperar a recibir una auditoría de Hacienda para ordenar las cosas. La prevención es la única herramienta que protege tu patrimonio. Te recomendamos aplicar tres acciones sencillas a partir de hoy mismo en tu negocio.
Revisá minuciosamente el origen de tus proveedores actuales. Antes de hacer un pedido grande, solicitá el formulario D-140 de Hacienda, el cual demuestra que el proveedor está inscrito formalmente como contribuyente. Si se niega a dártelo, es una señal de alerta de que debés buscar otro distribuidor.
Exigí siempre la factura electrónica por cada compra que realicés. Acordate de que un recibo de dinero en papel térmico o una simple cotización no tienen ninguna validez para tu contabilidad. La factura debe llegar directamente a tu sistema de facturación o al correo registrado de tu empresa para que tu ejecutivo de cuenta en JRC pueda procesarla de forma correcta.
Capacitá a tu personal que recibe la mercadería en el local. Enseñales a verificar que las cajas de licores tengan el marchamo fiscal respectivo, que los medicamentos cuenten con el número de registro sanitario de Costa Rica en la etiqueta y que los empaques no estén alterados. Si algo se ve sospechoso, es mejor rechazar la entrega antes de meter en problemas a toda la empresa.
Imaginá el caso de un minisúper familiar que compra tres cajas de licores baratos a un distribuidor que pasó ofreciéndolos en un camión sin rotular. El dueño se ahorra cincuenta mil colones en esa compra, pero una semana después recibe una inspección municipal. Al no poder mostrar las facturas electrónicas de esas botellas ni el origen lícito, la municipalidad le decomisa todo el estante de licores, le impone una multa y le suspende la patente comercial por cinco días hábiles. El ahorro inicial terminó costando millones de colones en ventas perdidas y multas en muy poco tiempo.
Si querés que revisemos el estado de tus compras para verificar que estás deduciendo tus gastos bajo las reglas de Hacienda, o si tenés dudas sobre cómo documentar de forma segura tus inventarios, tocá el botón de contacto acá abajo y escribinos por WhatsApp: nosotros nos encargamos de guiarte paso a paso.

Equipo JRC
Publicado el 6 de octubre, 2026 · Fuente: Ministerio de Hacienda
